Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 21 de marzo de 2018

PROYECTO: RECICLANDO PAPEL

A Lucas y a Hugo les tocó averiguar cómo funciona esto del reciclaje. Lucas y Juanjo, su papá y profe de Educación Física del colegio, nos enseñaron a reciclar papel.
Fuimos al gimnasio junto con los niños y niñas de 4 años A, y allí nos explicaron que el papel se hace de los árboles y que para no cortar tantos podemos reutilizar el papel, por ejemplo, escribiendo y dibujando por detrás, pero también haciendo pasta de papel con papeles viejos.
Lucas y Juanjo repartieron papeles que sacaron del contenedor azul (el del papel), lo cortamos en trocitos y los metimos en una botella con agua. Y lo agitamos bien.


Ese proceso para hacer la pasta de papel tarda un poco, por lo que Juanjo ya nos tenía preparada pasta de papel que había hecho él previamente.
A continuación, nos dio una bandejita para cada dos niños con papel de horno. En esas bandejitas nos puso la pasta de papel, y le dimos forma. Le añadimos limaduras de cera para decorar y que quedara más bonito.

Vimos que esa pasta había que apretarla muy fuerte para que compactara y perdiera el agua. Juanjo y Lucas la apretaron muy fuerte con unas maderas.
Por último, esto tiene que secarse por lo que  lo colocamos en un tela.
Como en secarse tardaría unos días, Juanjo lo quedó todo en el gimnasio. Después de vacaciones nos lo dará.
Estamos deseando ver ese papel reciclado. Muchas gracias.


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