Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

lunes, 19 de marzo de 2018

PROYECTO: EL CORAZÓN

Siguiendo con las investigaciones que se hacen en casa, a Jorge y a Nicolás les tocó averiguar cómo funciona el corazón, y cómo se distribuye la sangre por el cuerpo.
Jorge se sabía muy bien todo lo relativo al camino que lleva la sangre por nuestro cuerpo, y cómo hace el corazón cuando trabaja. 
Nos trajo una maqueta del corazón chulísima.
Nicolás en cambio nos trajo una presentación muy lograda del corazón.
Aprendimos que el corazón es del tamaño de nuestro puño
Aprendimos también que el corazón late 80 veces en un minuto. Estuvimos averiguando con nuestros palillos cuánto eran 80, y nos dimos cuenta que la recta numérica de Concha no era lo suficientemente grande porque sólo llega al 59.
y pudimos oírlo en directo con los fonendoscopios que nos trajo su mamá que es enfermera, y que nos dejaron también sus compañeras.

 Eso fue lo más divertido

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