Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 17 de marzo de 2018

PINTANDO ARCOÍRIS

Como uno de los fenómenos atmosféricos que más nos ha gustado ha sido el arcoíris, y además es como el lugar al que siempre querríamos llegar, hemos investigado por qué aparecen esos colores, y Marta nos explicó que es porque la luz cambia cuando pasa por las gotas de agua.
Concha dijo que también puede cambiar cuando la luz pasa por un prisma. No sabemos muy bien que es eso de un prisma, pero hicimos un experimento con un CD viejo metido en un recipiente con agua y una linterna. No pudimos verlo bien porque nuestra clase no está siempre oscura, pero si hacéis la prueba en casa, en una habitación que se pueda oscurecer bien, seguro que lo véis.
Nuestros arcoíris son de dos tipos: de plastilina, sujeto con cola blanca que además le da brillo, y pintado con una esponja.
Han quedado muy vistosos los dos. Aunque sólo tenemos alguna foto del segundo tipo. Es que a Concha se le pasa sacar el móvil del bolsillo para hacer las fotos.

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