Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 15 de abril de 2018

PLANTANDO PETUNIAS

Hemos plantado en una macetita de vasito de yogur semillas de petunia.
Las semillas de petunia son muy pequeñas y no debemos meterlas muy profundamente.
Primero pusimos la tierra, buena tierra negra y luego las semillitas. Finalmente regamos. No mucha agua para que no se ahoguen, pero lo suficiente para que germinen.
A ver que sorpresas nos deparan los próximos días.

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