Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 4 de octubre de 2018

MANDAMOS UNA NOTA A LAS FAMILIAS

Para que nuestros padres y madres sepan en qué estamos trabajando, les hemos mandado una nota, escrita y decorada por nosotros. Papis y mamis, pedimos vuestra colaboración.
Seguro que será tan estupenda como siempre. Muchas gracias de antemano.
Así de chulas quedaron las notas

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