Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 11 de octubre de 2018

FAMILIAS DECORANDO

El lunes por la tarde, las familias que pudieron vinieron a decorar nuestra clase y el pasillo. También vino María, nuestra alumna de prácticas.
Prepararon planetas, pero luego Conchi nos dio los planetas que había utilizado anteriormente Patricia. Muchas gracias porque esos eran más grandes y más lucidos. Los que se hicieron se quedarán en la clase de 5 años A porque Lucas nos trajo unos planetas para colgar para la nuestra.
Las puertas quedaron divinas.
                                                     5 años B                                            5 años A
Y los cohetes no digamos... La estructura nos la hicieron. Ahora nos toca decorarlo a nosotros... Todo se andará.
¡Muchísimas gracias por todo!
                   El cielo tiene que llenarse de estrellas también

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