Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 16 de diciembre de 2017

PLANETARIO

Sin salir del colegio hemos podido visitar el planetario de la Caixa que estuvo instalado en el gimnasio del colegio la semana pasada.
Era como un iglú gigante, y hubo quien tuvo miedo de entrar, pero Nacho nos lo explicó estupendamente, y dentro no daba ningún miedo.

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