Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 14 de diciembre de 2017

ENSAYANDO

El próximo 20 de diciembre son las actuaciones de infantil.
No sé cómo quedará, pero lo que no sé si sabéis la de tiempo que echamos en los ensayos...
Aquí el pasado martes, entramos en clase y sin quitarnos el abrigo nos fuimos al salón de actos.

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