Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

lunes, 13 de noviembre de 2017

PSICOMOTRICIDAD MONSTRUOSA

Ponemos el rabo al lobo, o la verruga a la bruja.
Los paneles que nos trajo Martina nos han servido para nuestra clase de psicomotricidad. Y para quitarles el miedo a ciertos personajes de cuento.

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