Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 4 de noviembre de 2017

CUENTOS EN LA BIBLIOTECA

Hoy he estado muy contenta en la biblioteca. Hemos llegado y como siempre, les he dicho que tenían que permanecer un momentito de pie en la alfombra. Mientras, yo buscaba frenéticamente unas contraseñas poéticas para leerles y les pregunté... ¿Por qué estamos de pie?  Para escuchar la contraseña poética me dijeron... No me caí de espaldas de la emoción por un tris... Me di cuenta de que poco a poco lo que les cuento se les va quedando.
Después estuvimos viendo el cuento que nos ha traído Marta para el proyecto. Se titula "Mis pequeños miedos", de Jo Witek y Christine Roussey. Además de ser un libro muy bonito, su mamá nos ha preparado diferentes imágenes con goma-eva que han quedado chulísimas. 
Nos encantan los libros, pero así... Mucho más.
Y estando en la Biblioteca, llegaron Ángela y Judith para entregarle a Paula el segundo premio del concurso de dulces irlandeses.

¡Qué alegría! Todos le aplaudimos.

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