Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 3 de noviembre de 2017

AUNQUE PASÓ HALLOWEEN, SEGUIMOS TRABAJANDO EL MIEDO

Paula nos llevó a unos personajes muy chulos para decorar nuestra clase: Brujas, momias, monstruos, fantasmas, vampiros...
Jorge nos enseñó un teatrillo de sombras que hace algún tiempo nos había traído su mamá... Hasta ahora no nos había dado tiempo a sacarlo...
Y por último, por fin averiguamos donde había guardado Concha la bolsa con los marcapáginas de monstruos de Martín... Por cierto, chulísimos. Hoy los hemos llevado a casa junto con la letra monstruosa que nos regaló Alejandra.


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