Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 23 de junio de 2017

HACIENDO UNA ABEJA

Los últimos días de curso estuvimos haciendo nuestra abeja con un rollo de papel higiénico. Primero lo pintamos de amarillo. Concha le puso los ojos a todas las abejas, pues iban pegados con la pistola de silicona, y luego fuimos poniendo con cinta aislante negra las rayas y con trocitos de limpiapipas las antenas y los aguijones a las obreras. 

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