Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 11 de enero de 2019

VUELTA AL COLE CON ABN

Repasando las descomposiciones de los números el segundo día de colegio me he sentido muy contenta con mis niños y niñas. TODOS participaron en la descomposición del número que era el día de la fecha. Y qué bien se saben ya los amigos del 10.

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