Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 26 de enero de 2018

HIELO DE COLORES

Aprendiendo sobre el invierno, sabemos que el agua si está muy fría se convierte en hielo. Basándonos en esto hemos hecho un experimento muy colorido.
Lo hicimos el día que estuvo Julie en clase y nos echó una mano.
Mezclamos témpera de colores y agua y las pusimos en unas cubiteras con un palito de polo dentro.
Después lo llevamos al frigorífico.
¿Qué sucedería?

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