Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 3 de noviembre de 2013

VEMOS EL TALLER DE BAILE

Aquí podéis ver lo bien que bailaron nuestros chicos y chicas de tres años.
Las canciones Thriller, y The Skeleton Dance. Podéis escucharlas en la página de este blog: Las canciones que nos gustan.

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