Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 29 de noviembre de 2013

DESCUBRIMOS LOS NUEVOS JUEGOS

El viernes ha sido un día genial. Al llegar a clase, Eva y Concha nos mostraron todos los juegos que nos habían mandado y nos quedamos muy contentos... Eso sí, hay que aprovechar muy bien el tiempo trabajando para después disfrutar jugando.

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