Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 24 de noviembre de 2013

COMIENDO GRANADAS

El pasado jueves probamos las granadas. Primero no se animaban mucho. Pero después de "probar" un granito, y escupir la parte más dura hubo quien repitió, repitió, repitió... Y eso que las preparamos sin azúcar... Pero estaban ricas... y se acabaron ¿eh?
 Rodrigo y Javier se lo piensan
 Carolina y Abril dudaron, pero fue probarlas y no ver el fin. Marina fue más reticente, ni las probó.


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