Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 25 de febrero de 2014

SEGUIMOS CON EL CARNAVAL

Hoy teníamos que venir con un peinado original al colegio.
Y ha habido de todo. Los colorines y las coletas estaban por todas partes en la clase y por todo infantil.
Y nuevamente le hemos dicho a Lady Book:
Lady Book, Lady Book,
¿Qué hay que traer?
Dentro de un rato os lo diré..."

Y ella nos lo ha vuelto a decir:
"El miércoles no te debes olvidar
que debes pintarte unas gafas...
Y un bigote colosal"
Por cierto, que nos quedábamos atrás a Carolina


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