Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 27 de febrero de 2014

CUARTO DÍA... CON LADY BOOK

Hoy hemos ido todos muy coloradetes… Con las mejillas sonrosadas.
También es el último día en el que hemos preguntado a Lady Book… sobre cómo debemos venir mañana…
Y nos ha dicho cuál va a ser nuestro traje de Carnaval… lógicamente no podía ser otro que el que nuestras mamás están preparando estos días.
El traje de pintor o pintora. Seguro que estaremos guapísimos.

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