Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 12 de febrero de 2014

LO QUE TRABAJAMOS

Aquí tenéis algunas orientaciones sobre lo que estamos trabajando y lo que trabajaremos este trimestre, para seguir colaborando en casa. Como siempre lo hacéis.



No hay comentarios:

Publicar un comentario