Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 6 de mayo de 2014

PLANTANDO MACETAS

Hemos plantado macetas en clase. Una cada uno.
Primero pusimos nuestro nombre en un papelito del mismo color que nuestra mesa, y lo pegamos a nuestro tiesto, luego le echamos tierra buena y fuimos metiendo cuatro semillas de claveles chinos en cada una. 
Por último le echamos agua y pusimos las macetitas junto a la ventana.
¿Qué necesita una planta para crecer? "Qué tenga comida".
¿Y dónde está la comida? "En la tierra buena".
¿Qué más necesita? "Agua, no podemos olvidarnos de regarla".
¿Necesitará algo más? "Que tenga luz".
Con todas estas premisas plantamos ayer las macetas de claveles chinos que nos ha dado Juan Antonio, el papá de Leire de 5 años. 
Ahora tenemos que esperar a ver qué pasa.

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