Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 17 de mayo de 2014

CLASE DE CHINO

La mamá de Carlos Manuel, de la clase de 3 años A es de origen chino.
Hablando un día con Puri, la tutora de su hijo, le propuso dar una “clase de chino” para los niños y niñas de Infantil.
 Como no habla bien español, pero sí habla en inglés, el teacher Álvaro ha servido de intérprete.
Primero nos contó que viene de China. Que su país está muy lejos y que hay una muralla muy grande. También nos enseñó fotos de su familia, que son los tíos, los abuelos y los primos de Carlos Manuel.
 Luego nos contó que en China los dragones son muy respetados y valorados y nos enseñó un dargoncito que nos ayudó a aprender algunas palabras en chino.
Haciendo juegos aprendimos a saludar y a presentarnos.
También nos entregó a cada uno una tarjetita con nuestro nombre en chino.
Nos despedimos del dragón hasta otro día.

1 comentario:

  1. ¡Qué preciosa actividad! Daniel llegó muy contento a casa con su nombre escrito en chino. Una chulada. Muchas gracias a la mamá de Carlos.

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