Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 15 de mayo de 2014

ADIÓS AL ALUMNADO DE PRÁCTICAS

Los alumnos de prácticas de Formación del Profesorado, que están en 4º de su carrera, a punto de terminar, se despidieron del colegio el pasado 15 de mayo.
¡Qué tengáis mucha suerte!

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