Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 8 de mayo de 2014

¡BIENVENIDO NEMO!

El martes hemos acogido a una nueva mascota. Es un pececito de agua fría, de los conocidos como "boina roja".
Concha lo ha traído en una pecerita pequeña y a todos nos ha gustado mucho.
Hemos pensado muuuucho para ver que nombre le poníamos... No nos convencían los que se iban proponiendo hasta que alguien ha dicho: ¡NEMO!... Y la decisión ha sido unánime. Pero me parece que hemos sido poco originales.
Hay que tener cuidado con él. No se le puede echar mucho de comer, pero tampoco podemos olvidarnos. 
Hemos visto que come como unas escamas de colores que huelen fatal... como a pescado podrido.
Hay que cambiar el agua cada pocos días... y tenemos que intentar buscarle un espacio un poco más grande porque la pecera es muy pequeña para él.

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