Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 6 de marzo de 2014

LA CUEVA DE CRO-MAGNON

En estas dos semanas hemos descubierto muchas cosas sobre el hombre de Cro-Magnon. La más divertida ha sido preparar nuestra cueva, y luego decorarla.
Hemos dejado nuestras manos plasmadas con arcilla y hemos preparado bisontes, ciervos lanudos y guerreros… no hemos utilizado sangre ni troncos quemados… pero hemos tenido un resultado muy artístico.




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