Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 17 de abril de 2016

VISITAMOS LA PESCADERÍA DEL BARRIO

Estudiando los peces... ¿Cuál era la visita obligada?
Pues está claro... a una pescadería.
En principio pedimos ir a la pescadería del Mercadona, que está cercano al colegio... pero... parece ser que no somos lo suficientemente importantes para esta cadena alimentaria, ya que cha llamó por teléfono antes de Semana Santa. Escribió al correo que le dieron... y llamó en muchas ocasiones más... y NADA. portazo en las narices...
camino de la pescadería
Bien. Ahora quedaban las tiendas del barrio. Y efectivamente. En una tienda de las de siempre, en el barrio del Nuevo Cáceres... nos atendieron la mar de bien.
Concha hizo las gestiones pertinentes (llamadas y visitas previas) para ir los dos grupos de 5 años... el resto del alumnado de infantil declinó la visita.
Los niños y niñas de 5 años B teníamos previsto ir el martes 12 de abril, pero por la intensa lluvia que caía ese día decidimos posponerlo para más adelante.
Finalmente fue el 14 de abril el día apropiado para ir.
Nos acompañaron dos ángeles. Mª Ángeles, la mamá de Javier, a la que vamos a tener enganchada a cualquier salida a la que acuda su niño y Mª Ángeles, la abuela de Erik. Gracias por vuestra colaboración. Unas veces podrán venir unas mamás. Otras veces lo harán otras... pero siempre es estupendo contar con vuestra valiosa ayuda.
En la visita nos situamos en un mapa, para ver las calles por las que pasaríamos...
Saliendo por las traseras del cole, recorrimos Cristu Benditu, cruzamos la Avenida de la Bondad y pasamos por Ronda de la Pizarra, para subir por una calle peatonal sin nombre que nos llevaba a la Avenida Pierre de Coubertain... Allí estaba nuestra pescadería.
Compramos un boquerón para cada niño para que lo pudieran ver en casa. Y el pescadero nos enseño un enorme tiburón... eso sí... sin cabeza... Que era más grande que algunos niños.
También de una pequeña pecera nos sacaron una langosta a la que acariciamos. Menos mal que tenía las pinzas atadas, porque si no hubiera sido así seguro que nos pincha.
Pero además... Concha compró algo de pescado para su casa, y pudimos ver cómo le quitaban las escamas y la espina a una lubina. Vimos unos mejillones y el pescadero limpió unos chipirones (uno de ellos además tenía en su interior un boquerón que luego abrimos en clase).
Observamos en vivo las branquias, y además nos llevamos unos bígaros que no se dejaban abrir porque estaban vivos y dos cangrejos que nos atemorizaron... pues aguantaron el tipo hasta en la clase.
En fin, además de divertida, fue una salida muy provechosa y educativa.
Una vez en clase, volvimos a ver de cerca los pescados y tocamos a los cangrejos... Los pobres tuvieron que sentir un gran estréss




Terminamos este día tan divertido y relacionado con la pesca, pescando peces de cartón con un juego que nos llevó Sheila, la alumna de prácticas que está en 3 años B.



1 comentario:

  1. ¡¡¡Daniel llegó entusiasmado con su boquerón!!!
    Lo más gracioso fue que me dijo: ¡¡¡Mami, mira, los peces tienen branquias por los dos lados!!!
    Claro, él acostumbrado a ver los dibujos y fotos sólo por un lado... ;-)
    Como siempre, gracias a Concha por su esfuerzo, y en este caso a la pescadería Mar de Cáceres por su acogida y generosidad.

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