Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 28 de abril de 2016

MIÉRCOLES 27 DE ABRIL

Hoy no ha habido asambleas, pero no hemos parado.
En primer lugar, vinieron tres niñas de segundo, que tienen a su hermano y hermanas en nuestra clase, para invitarnos a ver la exposición de su "Acuario Seco".

Por lo tanto, al final de la mañana, hicimos una ruta por el colegio y vimos la exposición de barquitos, que eran chulísimos..., con las manos en la espalda para evitar la tentación de tocar.
El acuario nos impresionó... pues estaban los cinco océanos y parecía que los animales podían saltarse de las paredes.

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