Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 29 de abril de 2015

Y POR LA TARDE... MÁS

Como el miércoles fue el Día del Centro, por la tarde hubo actividades organizadas por la AMPA (juegos del mundo)
y la entrega de los premios de los carteles de la Semana Cultural

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