Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 8 de abril de 2015

LOS HUEVOS DE PASCUA

Antes de acabar las clases para irnos a las vacaciones de Semana Santa realizamos una actividad muy "British".
Un día Marta llevó al cole pequeñas pelotas de corcho blanco.
Las decoramos con diversos colores, como si fueran huevos de Pascua.
El viernes antes de irnos de vacaciones, Marta las escondió en el patio del colegio... y allí salimos todos con un mapa para saber dónde deberíamos buscar...
Para obtener una pista teníamos que responder, por equipos de mesa a unas preguntas sobre el proyecto de los Continentes.
Las preguntas eran muy sencillas, pues todos habíamos aprendido mucho.
Lo que no era tan sencillo era controlar las pistas, pues algunos buscábamos en cualquier parte, y aparecían y desparecían huevos por todos lados.
Menos mal que estábamos solos en el patio.
En cualquier caso, nos lo pasamos muy bien y conseguimos huevos de chocolate a cambio de nuestros huevos de corcho blanco decorados.




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