Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 12 de abril de 2015

SOMBRAS CHINESCAS

El viernes fuimos a la biblioteca para ver la representación de un cuento hecho con sombras chinescas. Algunos niños y niñas sabían un poco cómo eran. Otros no. Pero a todos nos gustó mucho este teatrillo realizado por Araceli, la profe de 5 años A. Ella había hecho el panel traslúcido, las figuras de cartulina negra y había grabado el cuento con su voz y los efectos especiales... con lo que quedó chulísimo.
El cuento, que se titulaba "El demonio de Tasmania" había sido escrito por Emi, la profe de 5 años B, para el Proyecto Documental Integrado.
Quedó precioso y todos disfrutamos.
Gracias por ese buen rato, seños.

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