Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 7 de diciembre de 2014

ZUMO DE NARANJA

Siguiendo con nuestro estudio sobre los frutos del otoño hemos visto que hay frutos duros (frutos secos) y frutos blandos (frutos carnosos). Para entenderlo mejor hemos estado en el comedor del colegio haciendo zumo de naranja.
Hemos tocado las naranjas y hemos visto que eran blanditas, igual que son blanditos nuestros mofletes. Las hemos comparado con castañas y hemos comprobado que estas son duras, igual que si nos tocamos la cabeza.
De los frutos carnosos podemos sacar zumo, de los frutos secos no. Por cierto, también nos comimos los frutos secos que teníamos en clase, almendras, nueces, castañas, piñones, avellanas...
Y todo eso lo hemos aprendido con la práctica... 

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