Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 21 de diciembre de 2014

QUÉ RICO EL CHOCOLATE

Y para terminar las celebraciones navideñas en el colegio, las mamás y papás de la AMPA llevaron chocolate e hiceron migas, para los mayores.
Y a los peques chocolate con bizcochos.
Lo que más nos gustó fue mancharnos con el chocolate mientras lo bebíamos

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