Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 3 de diciembre de 2014

TALLER PARA PREPARAR LA NAVIDAD

Da gusto ver a las mamás y a algunos papás preparando los disfraces que llevarán los niños y niñas de 4 años en la actuación de Navidad. 
Y preparando los decorados.
Seguro que quedará todo estupendo y lo harán muy bien.

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