Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 18 de diciembre de 2014

RECOMENDACIONES NAVIDEÑAS

Con la recogida de notas entregamos un díptico con algunas recomendaciones para estos días, y con una lista de libros y juguetes recomendados.
Queda aquí en el blog por si alguien la ha perdido.

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