Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 26 de marzo de 2017

SOMOS PANADEROS

Como los egipcios sembraban trigo, nosotros también sembramos diferentes semillas, que han ido creciendo sorprendentemente.
El trigo cuando crece y está listo para cosecharse, se recoge y se lleva al molino donde se hace la harina, y con la harina se hace pan. y eso es lo que hemos hecho en el salón de actos/comedor del colegio. Aunque nosotros hemos utilizado una harina apta para aquellas personas que son intolerantes al gluten.
Hemos aprendido que cuando no sabemos hacer una comida, tenemos que conocer la receta. Y que en una receta, lo primero que aparecen son los ingredientes, que es lo que tenemos que echar para que salga bien la comida, y nos dicen también cuánta cantidad de cada cosa.
Después en la receta, nos dan las instrucciones de cómo se tiene que hacer y en qué momento echar cada cosa.
Aquí nos tenéis amasando nuestros panecillos, que luego llevamos a casa, y muchos hicieron en sus hornos.
Este es el panecillo de Martina una vez cocido en su casa
Los que hicimos de prueba en el colegio estaban buenísimos.




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