Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 7 de marzo de 2017

NOS VISITAN LOS BOMBEROS

En tres años me gusta salir con los niños y niñas a los bomberos, que además, como los tenemos al lado es una actividad que viene muy bien. Sin embargo, ya llevan con obras un tiempo y no es posible visitarlos.
Pero el abuelo de Gabriel, de la clase de Geni es bombero... y nos propuso que ya que no podíamos ir que vinieran ellos. Y vinieron...
Nosotros fuimos primero a ver el camión... uauuu. El bombero se llamaba Víctor y era el tío de Hugo.
Disparamos con la manguera...
Y nos subimos a lo alto.









Después pasamos a clase donde otro bombero, Antonio, nos puso unas películas muy chulas y nos explicó como son los trajes de bomberos... 
y hasta se lo puso a Concha.
Para terminar, nos regaló unas pegatinas muy chulas, un libro de los bomberos... y...¡Un gorro de bomberos chulísimo!
 






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