Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 11 de marzo de 2017

SEMBRAMOS COMO EN EGIPTO

En Egipto sembraban en el limo negro y fértil que quedaba cuando bajaba el Nilo.
Sembraban garbanzos, lentejas, alubias, trigo, lino, papiros...
En clase hemos sembrado en una tierra negra y fértil. Cada una de las mesas ha sembrado algo... 
La mesa amarilla sembró lentejas. La mesa azul, alubias.
La roja, garbanzos. Y la verde...
Concha nos dijo que trigo... pero no ... era alpiste, que crece muy rápido... ¿Qué saldrá?

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