Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 9 de junio de 2015

LIMONADA Y POLOS DE LIMÓN

En estos días en los que aprieta el calor y es tan difícil conseguir la atención de los niños y niñas en clase, hemos aprovechado para hacer limonada... ¡uhmmm! ¡Qué rica!... y de paso, comprobar que el frío congela los líquidos... y tomarnos un rico polo de limón.
El lunes llevamos los ingredientes:
Agua, limones y azúcar... y en una máquina súperpotente en un momento estaba hecha la limonada. Claro que para Javier echamos un edulcorante, porque no puede tomar azúcar. 
Vertimos la limonada en las poleras que había llevado Concha y volvimos a repetir la operación... esta vez para tomar una rica limonada.
Las poleras las llevamos al congelador y la limonada al frigorífico.
Después del recreo degustamos una fresquita limonada.
Hoy al terminar la merienda probamos nuestros ricos polos. Que por cierto salieron mejor que los del año pasado.





No hay comentarios:

Publicar un comentario