Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 18 de enero de 2014

PEQUEÑO AZUL, PEQUEÑO AMARILLO

Este bonito libro de Leo Lionni era uno de los recomendados para que comprarais estas Navidades.

Rodrigo lo ha traído a clase, y desde el primer día estamos trabajando con él. Lo leímos en la Biblioteca, lo volvimos a contar en clase. Repartirmos cuadraditos de papel charol, azul y amarillo y nos abrazamos los niños y las niñas de los dos grupos de colores.
Lo hemos escenificado... Rodrigo con su mejor amigo (Javier, es pequeño amarillo), y su gran amiga (Alicia es pequeño naranja)... y hemos visto una película muy chula que es el libro.
También hemos trabajado con los colores, rasgando trocitos de papel azul y amarillo y pegándolos.
Finalmente, lo que más ha gustado, ha sido pintar con los dedos a pequeño azul y a pequeño amarillo y ver como en un gran abrazo se convertían en pequeño verde.

2 comentarios:

  1. ¡Cuánto aprenden estos niños!que bonito verlos abrazarse...

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    1. Ya ves Bea. Aprenden y además se divierten.

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