Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 29 de enero de 2014

DARCHOR TIBETANO

En el patio del colegio hemos "plantado" un darchor tibetano. Bueno, mejor dicho, lo ha plantado Nacho, el profe de Educación Física. Los niños y niñas de tres años, A y B hemos salido a colocar nuestras banderas de plegarias por la PAZ después del recreo y nos han ayudado los mayores de 5º y 6º. 
Algunos estábamos un poco extrañados, pues  los mayores son muy mayores para nosotros, y no queríamos darles la mano.
Otros, sin embargo, estaban felices de que los mayores nos prestaran tanta atención.

Ha sido bonito y emotivo compartir esta experiencia con otros cursos.
El resultado: PRECIOSO. 
Lo podéis ver en el patio del colegio.

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