Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 29 de enero de 2014

DESPEDIDA

Y se fue Almina. Casi de puntillas, como era su forma de andar. Callada y escondida en un rincón a veces, riendo y alborotando como la niña que es. Con una familia nueva, que seguro estarán deseosos de su llegada para que vuelva a tener ese brillo en sus ojitos.
No pudimos celebrar tu cumple, pues era en verano y no te pudiste llevar a Papelote, porque íbamos por orden de lista, y tú estabas al final... pero al menos sí que te llevaste todos nuestros besos.
Te deseamos lo mejor en la vida y nunca te olvidaremos.

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