Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

sábado, 15 de noviembre de 2014

FRUTOS DEL OTOÑO

Como sabéis, estamos estudiando los frutos del otoño, y gracias a las aportaciones de las familias, conocemos de primera mano todos estos frutos y podemos olerlos, tocarlos, probarlos.
Aspecto de las mesas decoradas con los frutos del otoño aportados por las familias
Ya vamos aprendiendo cuales son los frutos carnosos… Y están muy buenos. Los terminaremos a lo largo de la semana.

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