Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 20 de noviembre de 2014

DÍA DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS

Como siempre, trabajamos en la clase los Derechos de los Niños y las Niñas, y más aún este año que celebramos el XXV Aniversario de la aprobación de la Convención Internacional de sus Derechos.
Estos son

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