Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 31 de mayo de 2017

MÁQUINA DE RESTAR

El martes por la tarde me llevé una sorpresa maravillosa. Vino Nicolás con sus papás, Sheila y Juan a traer un regalito para la clase. Una máquina de restar. Pero no una máquina cualquiera, no... la máquina con la que yo soñaba. La que nunca jamás me iba a permitir poder hacer. La máquina de resta del blog Aula de la maestra Laura...
En este caso, el pirata se llama Niky y Nicolás estaba entusiasmado con él.
Al día siguiente estuvo muy feliz enseñando a sus compañeros como funcionaba...
Es fantástica. Gracias papis de Nicolás. Gracias Laura.

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