Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 4 de enero de 2017

SANTA'S GROTTO

Santa Claus una vez más nos visitó en el colegio y los niños y niñas de tres años B pudieron ir a verle a su cueva...
¡Qué emoción y qué nervios!
Sobre todo cuando quiso cogernos y darnos un beso.
Ese día se repartieron también las felicitaciones de las familias.
Cuántas emociones juntas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario