Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

domingo, 1 de enero de 2017

NUESTRO PROYECTO: ASÍ SOMOS. INVESTIGAMOS SOBRE NUESTRO NOMBRE

El nombre de cada uno es muy importante. También es interesante saber por qué me llamo así.
Sergio, Irene, Martín, Adrián, Lucía y Alejandra comparten la mesa amarilla
Puesto que hemos aprendido muchas cosas sobre nosotros mismos, también hemos aprendido sobre nuestro nombre.
Álvaro, Luis, Diego García, Martina, Paula y Alba son los compañeros de la mesa azul
Nos gusta saber por la letra que empieza. Algunos incluso ya dominan todas las letras del nombre, y poco a poco van empezando a reconocer las del nombre de los compañeros.
Diego Niso, Carlos, Nicolás, Hugo, Marta, Ana y Carmen están a la mesa roja
Y así de guapos posamos con nuestros nombres, después de habérselo explicado a nuestros compis.
Daniela, Tania, Alberto, Lucas, César y Jorge pertenecen  en la mesa verde

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