Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

viernes, 6 de enero de 2017

REGALOS

Una cosa que nos encanta a todos son los regalos... Pero la magia comienza al desenvolverlos... Por eso encontramos ilusión en algo tan sencillo como abrir un paquete...
En la clase de Concha

Y en la clase de Geni

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