Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

jueves, 5 de enero de 2017

DESPEDIDA DE NATALIA

Natalia terminó su período de prácticas con nosotros el 21 de diciembre, aunque vino a vernos y a pasar toda la mañana con nosotros el día 22.
Le habíamos preparado un pequeño regalito. Concha le había encargado un calendario con nuestra foto, para que nos recuerde siempre. Y además le habíamos hecho una big card con nuestra foto y la huella de nuestro dedito.
Ella también nos trajo un recuerdo para nosotros... 
¡Hasta siempre Natalia!
¡Mucha suerte!

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