Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

martes, 10 de febrero de 2015

LA PATARRONA, SEGUNDO DÍA

Hoy ha sido nuestro segundo día de Patorrona, aunque bien podría llamarse Manorrona, puesto que nuestra querida Lady Book tiene 5 brazos y 5 manos, en lugar de piernas.
Todos hemos venido con nuestras naricillas pintadas de rojo... Bueno, Iván ha traído la bola roja de una nariz de payaso.
Y aunque las mamás no nos han guardado el secreto de la Patarrona, no importa... nos hemos reído igual.
Mañana tendremos que llevar un peinado espectacular... A ver cuánto nos dura,

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