Educar es lo mismo que poner un motor a una barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño, esa niña, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Gabriel Celaya

miércoles, 4 de junio de 2014

TORTUGAS

Hemos visto a dos tortugas en directo. Keles es la tortuga de Guillermo, y la tortuga de Jimena se llamaba Turala. 
Les pedí que las trajeran a clase porque estamos estudiando los animales con concha y así los podríamos ver. También llevé a clase mejillones y muchas conchas y caracolas marinas. Nos hemos reído un poco por la coincidencia con mi nombre pero sobre todo hemos experimentado con todo ello.

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